viernes, 25 de febrero de 2011

Contemplar


Hoy llueve en Santa Cruz y siempre la lluvia me ayuda a ir más despacio, a mirar a mi alrededor con una quietud y un reposo animados por las gotas incesantes que empapan todo llenando de vida lo que me rodea.

Me doy cuenta, y no sé si será también tu situación, que vivo demasiado rápido. Las horas, los días, las semanas y los meses pasan a una velocidad a veces dramática y este revuelo de actividad me acelera y obceca provocando en mi que deje de admirar la belleza que me rodea, no sólo la belleza de las cosas o de los objetos, sino, y sobre todo, la belleza de las relaciones con los demás, la belleza de la experiencia interior de la trascendencia.
Anoche, en casa, tuvimos un gran susto, nuestra perrita Bella se cortó en su pata con un cristal, con tan mala fortuna que se cercenó dos arterias de su pata izquierda delantera. Tuvimos que volar al veterinario porque se desangraba. Después de casi tres horas, pudimos regresar a casa con el problema resuelto, su pata curada y el susto transitado.
En esas horas en las que estuvimos ocupados en salvar a nuestra Bella y mientras la ansiedad nos golpeaba estuve prensando cómo hubiera sido si esto le hubiera sucedido a uno de nuestros hijos. Y parece que fue tanto lo que pensé que en la noche soñé que uno de ellos sufría una grave enfermedad...
Me levanté dando gracias a Dios por nuestra familia, algo que hago todos los días, pero hoy con un nuevo significado.
Quiero aprender a valorar más y más cada día lo que tengo, con un corazón humilde, sencillo, lleno de alegría y de gozo en medio de cada situación, viviendo desde la paz que abriga mi corazón.
Quiero aprender a ir más despacio, sino por fuera, al menos por dentro, cultivando en mi una actitud de contemplación constante del bien y la belleza que me envuelven y cuando no esté en medio ni de bien ni de belleza, quiero aprender a ser capaz más y más cada día de poner estas virtudes en cada situación..como decía Pedro en su 1ª carta: "añadid a vuestra fe, virtud..." o como encontramos en el libro de los Salmos:
"Estad quietos y ved que yo soy Dios"